logo sena caucaDesde el año 1978, es decir desde hace 35 años, ninguno de los rectores de nuestra querida y respetable Universidad del Cauca, se atrevieron a tratar de ahogar el descontento estudiantil suspendiendo las actividades académicas; consideremos además, que entre ellos hubo personajes reconocidos como defensores de las corrientes más extremas de la derecha y la reacción.

Pero seguro, tampoco nadie se imaginó que quien en su no tan lejana juventud lidero movimientos estudiantiles, arengó fervientes manifestaciones y defendió las acciones de hecho, como instrumentos necesarios y legítimos cuando la estrechez democrática de nuestras instituciones no permiten otras posibilidades, hoy en su condición de rector universitario, utilizara con maquiavélica destreza, sus conocimientos y experiencia para golpear al movimiento estudiantil que en otros años fue el escenario de sus radicales discursos contra la democracia restringida.

 Suspender las labores académicas de los programas de pregrado de la Universidad del Cauca, es un golpe bajo al movimiento estudiantil, es la negación de la democracia, es la traición al principio de universalidad y pluralidad con que se forjó la universidad en la historia de la humanidad.

Estas actuaciones no son variantes de lo que en política se conoce como “el converso”, sino la clara evidencia que ese comportamiento asignado en primera instancia a judíos y musulmanes que en tiempos medievales se pasaban al cristianismo, y luego, a todo aquel que por conveniencias también transmuta su ideología, sigue encontrando individuos donde materializarse.

Ante todo reconozco el respeto que todos debemos a las decisiones individuales con las que cada persona labra el camino de su vida, cada quien que se las arregle con su conciencia. Pero lo que no podemos pasar por alto porque nos llena de indignación, es que esas personas que se forjaron bajo la tutela de una formación determinada, que formaron a otras personas bajo unos principios definidos, que aprendieron a desarrollar instrumentos para el debate y la confrontación política, luego hagan uso habilidoso del acervo de las organizaciones en las que crecieron como hombres públicos, del acumulado de sus luchas, para convertirse en la daga que se voltea para golpear la fuente que los proyectó a la vida pública.

Aún recuerdo, cuando en los años posteriores al terremoto de Popayán, recibimos en el Partido y la Juventud Comunista a quien venía como funcionario destacado para apoyarnos en los procesos de organización política y lucha estudiantil, el combo de la época era la UNEC, las banderas principales eran presupuesto, gratuidad y democracia universitaria, las organizaciones para la lucha eran los consejos estudiantiles, sus representantes y voceros, la forma de divulgar nuestras ideas y posiciones eran el mimeógrafo, el grafiti que en largas trasnochadas realizábamos en las paredes blancas de Santo Domingo y en cuanta pared blanca que como estudiantes detectábamos adecuada para expresar nuestros inconformismos, y las formas de lucha eran las movilizaciones, las asambleas y el paro.

Con Juan Diego fuimos radicales argumentando contra el establecimiento, pero los sueños individuales marcaron senderos diferentes y el hoy rector, manteniendo una imagen de líder supo combinar a su acomodo sus formas políticas para escalar dentro del sistema que decía combatir bajo consignas radicales como aquella de  ¡Vencer o morir!

Hoy su discurso es diferente, la ornamentación de la que se enorgullece haber llevado a los claustros universitarios no solamente responde a un bien aprendido sentido de la estética, muchos empezamos a preocuparnos cuando mandó atornillar sillas en los salones y más aún cuando se mandaron a instalar cámaras, como las que Orwell describe en el tétrico país del “Gran Hermano”. Jocosamente se comentaba: ¿Desde cuándo el descomplicado corroncho cuadriculó su esquema de vida? ¿Por qué las aulas de Santo Domingo deben emular la rigidez de los conventos o de las salas militares?, entendimos que eran síntomas sospechosos, difíciles de explicar… pero hoy, viernes 25 de octubre de 2013, ya todo está claro, la Universidad continúa bajo la dirección del esquema ideológico del siglo XIX, hábilmente disfrazado por una figura conveniente al sistema que se siente refrescado.

Pienso también en las comunidades de Huisitó, Playa Rica, El Plateado, El Mango, El Naya, Cajibío, Santander de Quilichao y muchas otras, donde solíamos ir, algunas veces discutiendo por sutilezas juveniles, pero fuimos juntos a llevar el mensaje revolucionario, a decirles a los campesinos que debían organizarse y luchar para que el gobierno los escuchara, que cuando fuera necesario debían parar, salir a las carreteras presionar las negociaciones. ¿Cuál será hoy la desazón de esas comunidades cuando comprueban que quien fue uno de sus educadores políticos hoy niega la negociación real a los estudiantes de la Universidad del Cauca?

Pero en su alocución el rector dice, “hemos estado abiertos al diálogo, a las mesas de trabajo…”  ¡Cuál diálogo Carajo!…, el que ha puesto de moda el presidente Santos? ¿El que solo escucha y no concluye?, ¿el que promete en el discurso pero no presupuesta el cumplimiento? El que termina en buenas intenciones pero de antemano se sabe que dentro del esquema no tiene salida?, Los estudiantes y sus combos hoy están maduros, no son presa del engaño fácil, tienen convicciones, mucha información, saben identificar la demagogia, aunque a veces presos de alguna ingenuidad caen en tentaciones como ocurrió cuando orientaron el voto de su representante a favor de la elección del actual rector de la Universidad del Cauca.

Por último que no se muestre como un triunfo lo que en la lógica universitaria, que busca la construcción del conocimiento, no es más que una vulgar derrota. Recibir la certificación de calidad de manos de la Ministra María Fernanda Campo, es tan solo un hecho político incoherente con un concepto real de calidad educativa, es confesar que hemos puesto los programas universitarios al tamaño del neoliberalismo, programas donde lo importante es reducir el componente científico a una aburrida técnica, como pasa hasta con el programa de Derecho, hoy carente de conceptualización filosófica, es sacar profesionales expertos en las TICs pero sin capacidades reflexivas.  Seguramente la ministra hoy estará festejando la determinación del rector de Unicauca…. Ahorro de profesores cátedra, optimización de recursos.  ¡Que eficiente al sistema se volvió Juan Diego!

No puedo terminar sin hacer un vehemente llamado a la dignidad de estudiantes, profesores y comunidad universitaria. El lunes debemos garantizar el cumplimiento de la determinación rectoral:  QUE NADIE INGRESE A LA UNIVERSIDAD DEL CAUCA, NI ESTUDIANTES DE PREGRADO, NI DE POSGRADO, NI ADMINISTRATIVOS Y MUCHO MENOS EL RECTOR.

Octubre 26 de 2013

Luis Ernesto López Ruano

Dirigente sindical

Copartidario de Juan Diego Castrillón cuando él era joven y se decía revolucionario.

Fuente: sindesenacauca@hotmail.com