oscar-niemeyer

Alguna vez consideró  que “una sola vida no es suficiente”,

 en  la perspectiva de un compromiso de lucha

 por la felicidad de su pueblo.

 Un arquitecto  que revolucionó las formas,

llegó a decir  que más importante

que la arquitectura es el  compromiso social.

 Por: RICARDO ARENALES

Nota de prensa: SEMANARIO VOZ

EDICIÓN 2669 SEMANA DEL 12 AL 18 DE DICIEMBRE DE 2012

catedral de brasiliaUno de los arquitectos más grandes del siglo XX, que revolucionó la arquitectura brasileña, su país natal, que junto a un equipo de audaces compatriotas construyó por entero la ciudad de Brasilia, capital de Brasil y símbolo de la modernidad arquitectónica, Oscar Niemeyer, falleció el pasado 5 de diciembre, diez días antes de cumplir los 105 años de edad.

Los elogios no se agotan para significar la importancia del aporte de Niemeyer al diseño moderno. Autor de más de 600 proyectos, entre ellos la actual sede de las Naciones Unidas en Nueva York, iniciativa en la que trabajó de la mano de Le Corbusier, su maestro, a Niemeyer se le conoce como “el arquitecto de la sensualidad”, “el poeta concreto”, por la forma como manejó los materiales, y en últimas, el “padre de la modernidad”.

Niemeyer fue el mentor de un estilo de construcción de edificios, ciudades y viviendas, no sólo con criterios lógicos y funcionales, sino con inventiva en los trazos. Desdeñó las líneas rectas, frías, e introdujo los círculos y las curvas. No negaba que muchas de esas fi guras, onduladas y eróticas, se inspiraban en las curvas morenas y generosas de las mueres cariocas.

Trazo libre y sensual

centro niemeyerCiertamente tenía en la sensualidad femenina y en las redondeces de las montañas y el paisaje brasileño, su fuente de inspiración. El gran escritor Eduardo Galeano, dijo alguna vez: “Contra el ángulo recto, que ofende el espacio, él hizo una arquitectura liviana como las nubes, libre, sensual, que es muy parecida al paisaje de las montañas de Río de Janeiro, que parecen cuerpos de mujeres acostadas, diseñadas por Dios el día en que Dios creyó que era Niemeyer”.

Al lado de su amor y respeto por las mujeres, Niemeyer profesó un profundo cariño por su pueblo, por sus intereses libertarios, por el socialismo, que lo llevó a una militancia fi el hacia el Partido Comunista Brasileño, del que se consideró militante hasta el último momento de su vida.

Fue un revolucionario de corazón, un admirador de Marx. Fidel Castro dijo alguna vez que los dos son los últimos comunistas que quedan en el planeta y Niemeyer dijo que lo seguirá siendo hasta el fi nal de su vida: “Lo soy y continúo encontrando profundamente generoso el ideal del viejo Marx y su confi anza en el advenimiento de una sociedad sin clases sociales”, dijo el genial arquitecto.

La dictadura militar que derrocó al gobierno de Joao Goulart, en 1964, y que se prolongó por espacio de 21 años, asestando un duro golpe a la democracia brasileña, puso los ojos en Niemeyer, que debió optar por el camino del exilio para preservar su vida y su trabajo.

Reconocimientos

 En el duro camino de la diáspora, tuvo su residencia principal en París, pero también viajó por otros países, de los cinco continentes, del planeta, donde dejó su huella arquitectónica. Son emblemáticas sus construcciones para la sede del Partido Comunista Francés y el edificio donde funcionan las oficinas y sala de redacción del periódico L’Humanité.

En su vida fecunda, fue merecedor de numerosos premios, entre ellos el Pritzker de Arquitectura, en Estados Unidos, en 1987, considerado una especie de Nobel para esta actividad profesional. También recibió el Premio Lenin de la Paz, el Príncipe de Asturias de las Artes, el Caballero Comendador de la Orden de San Gregorio Magno (Vaticano, 1990), el Imperial de la Asociación de Artes del Japón, entre otros.

 Alguna vez, un periodista le preguntó: ¿A qué le teme? “A desaparecer”, respondió el maestro, sin vacilaciones. Anhelaba ser perenne. Y ese sueño lo logró. Su memoria, su obra genial, perdurarán en la memoria de su pueblo, en los anales de la historia del desarrollo del hombre, en los sueños de los hombres y mujeres sencillos de este planeta, para quienes contribuyó a construir un mundo de justicia y equidad.

Fuente: pacovalle50@gmail.com
Imágenes tomadas de: http://www.plataformaarquitectura.cl/tag/oscar-niemeyer/ 
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