Archive for noviembre, 2012


La Plata, Argentina, Noviembre 25 de 2012

Desde La Argentina nos pronunciamos, principalmente estudiantes latinoamericanos de posgrado de La Universidad Nacional de La Plata, organizados en el Grupo de Estudio y Discusión sobre América Latina GEDAL, frente a los hechos ocurridos en distintas lugares de Colombia, el día jueves 22 de noviembre del año en curso, los cuales acarrearon la captura de varios estudiantes y profesionales en su mayoría, egresados de La Universidad de Caldas y Universidad Nacional (sede Manizales).

Estos hechos se enmarcan dentro de una política sistemática de persecución que el Estado colombiano ha tenido contra los intelectuales, estudiantes y miembros de organizaciones sociales que buscan la construcción de un país con justicia social e inclusiva políticamente.

Propugnar por la libertad de pensamiento en Colombia se ha convertido en un motivo de persecución, a pesar del supuesto rótulo de Estado Democrático que es exaltado constantemente desde los medios de comunicación y que aparece consignado en marcos constitucionales. Con la acusación de “rebelión”, o peor aún de “terrorismo”, diversos luchadores sociales han estado presos de su libertad, muchos de los cuales después de largos periodos de encierro por falta de pruebas o por la existencia de pruebas falsas, son dejados en libertad, con el agravante de cargar con el estigma de haber estado en la cárcel y constantemente hostigados desde los organismos represores del Estado.

Convencidos de la defensa de la libertad de pensamiento en cualquier lugar del mundo, pero máxime en Estados que se jactan internacionalmente por su condición de la defensa de la democracia, condenamos la detención masiva de: Carlos Andrés Ospina Parra (Sociólogo), Johan David Ruiz Rincón (Trabajador Social), Alexander Pérez Jiménez (Licenciado en Filosofía), Julio César Murillo García (Licenciado en Ciencias Sociales), Lesner Jafet Almenarez Gómez (Médico), Andrés Felipe Álvarez Dávila (Estudiante de Arquitectura), Bladimir Castaño Gaviria (Licenciado en Biología y Qímica), Liliana Blanco Ávila (Médica). Conocedores de sus trayectorias personales, como profesionales que se desempeñaron en la ejecución de proyectos en beneficio de la sociedad colombiana, muchos de ellos desde instituciones del Estado o empresas privadas prestadoras de servicios, como Universidad de Caldas; Coomeva EPS; Radio Nacional de Colombia; CINDE; Caja de Compensación Familiar COMFAMILIARES; Colegio Boston (Manizales); entre otras.

Cómo investigadores de la realidad nacional, en las áreas de los Medios de Comunicación, Medicina, Derechos Humanos, Docencia, Problemáticas Ambientales, etc. Cómo amigos siempre dispuestos a actos de solidaridad. Esperamos que nuevamente recuperen su libertad para que retornen a sus escenarios, laborales, investigativos y familiares y continúen beneficiando a la sociedad colombiana y latinoamericana con sus importantes conocimientos y desempeños.

Grupo de Estudio y Discusión sobre América Latina GEDAL

Maestría y Doctorado en Ciencias Sociales y Maestría en Historia y Memoria

Universidad Nacional de La Plata – Argentina

 Fuente: remap

HALCONES SIN CAPERUZA

Por: Salvador Capote

Tomado de ALAI AMLATINA

El Pentágono informó a la administración Obama[1] que cualquier esfuerzo militar para apoderarse de los depósitos de armas químicas de Siria requeriría más de 75,000 soldados. Por otra parte, el New York Times cita una fuente militar anónima que advierte: “El miedo a que estas armas puedan caer en manos impropias es nuestra mayor preocupación”.

La administración Obama se ha pronunciado en contra de la intervención directa norteamericana en Siria, pero señaló en agosto que la raya roja para el cambio de sus cálculos sería la observación de un movimiento de armas químicas o la utilización de éstas. Obama reiteró esta posición el 14 de noviembre de 2012 y señaló que mantenía estrecho contacto con Turquía, Jordania y “obviamente con Israel”.

Algunos analistas dicen que el estimado del Pentágono tiende a reforzar la renuencia de la Casa Blanca a participar directamente con tropas en el conflicto sirio. No veo en que se basan, pues lo que refuerza la afirmación de los militares es el argumento esgrimido por los halcones de la guerra acerca del supuesto peligro para la región de las armas químicas que, también supuestamente, posee y utilizaría Siria.

La cifra de 75,000 soldados no es un impedimento para la guerra. Cifras mayores han sido utilizadas por Estados Unidos en muchas otras ocasiones. Mayor poder de disuasión tendría otros estimados, que con toda seguridad poseen, acerca del número de soldados que serían necesarios para ocupar y mantener todo el país, para enfrentar un Oriente Medio convertido en avispero, y para –nadie podría descartar- un conflicto que se extendería más allá de los límites regionales. Pero el Pentágono añadió a su cálculo, precavidamente, la expresión “upward of” (más de) porque ciertamente serán más de 75,000, muchísimos más, los soldados necesarios, y nadie sabría cuántos.

Si se toman en conjunto las informaciones que publican los medios y las declaraciones de los elementos más retrógrados dentro y fuera de los círculos oficiales, vemos la tendencia de la administración Obama a repetir la estrategia guerrerista de la administración Bush, aunque el estilo pseudoliberal de uno y el mesiánico y fundamentalista del otro presenten tantas diferencias.

La invasión de Irak, ordenada por Bush, no fue la respuesta a los ataques terroristas del 11 de septiembre sino que constituía un elemento esencial de una agenda de derecha extremista fabricada mucho antes. Una de las mejores pruebas es que se fue justificando de diversas y sucesivas maneras a medida que se desarrollaron los acontecimientos.

Recordemos que la guerra con Irak se justificó primero con falsas presunciones de vínculos entre Saddam Hussein y Al Qaeda y con las acciones terroristas del 9/11. Como la acusación carecía de peso, se inventó el peligro de un programa nuclear iraquí, ampliado casi inmediatamente a la amenaza de “armas de destrucción masiva” que incluían terroríficos depósitos de armas químicas y biológicas.

Cuando Irak abrió sus puertas a los inspectores, las “evidencias” quedaron desacreditadas, y se demostró que las compras de uranio de Niger eran burdas supercherías, la administración Bush recurrió a un argumento risible: el objetivo de Estados Unidos era el de instalar un gobierno democrático en Irak. Esto lo afirmaba, sin sonrojarse, una administración que apoyaba a cuanto gobierno despótico existía no solo en Oriente Medio sino en todo el mundo, siempre que fuesen sus aliados.

La invasión de Siria e Irán, además de Irak, está desde hace mucho tiempo en las agendas de organizaciones ultraderechistas[2]. Uno de los principales voceros y representantes de estas organizaciones, el exdirector de la CIA James Woolsey, fue uno de los firmantes de la carta de “Project for the New American Century” enviada al presidente Clinton el 26 de enero de 1998, tres años y medio antes del 9/11, pidiendo el derrocamiento de Sadam Hussein.

Woolsey se distinguió como promotor de la guerra contra el mundo islámico. En 2002 pronunció un muy citado discurso en la convención “Restoration Weekend”, conferencia anual de prominentes figuras conservadoras, en el cual arguyó que los Estados Unidos estaban peleando la IV Guerra Mundial[3] (la tercera habría sido la Guerra Fría) contra “el totalitarismo del Oriente Medio”.

En entrevista con Fox News en Julio de 2006, Woolsey abogó por el bombardeo de Siria, uno de sus objetivos favoritos[4]. Nada ha cambiado, por consiguiente, en la geopolítica imperial. Las metas de dominio están definidas y decididas desde hace más de una década. Ni siquiera son nuevos los pretextos.

La guerra contra Irak fue solamente el comienzo de la aplicación de la delirante “doctrina Bush”, cuyas consecuencias últimas podrían ir, por cierto, mucho más allá del control absoluto -en contubernio con Israel- de Oriente Medio y Asia Central, y no cesarían en sus pretensiones hasta la conformación de una “Pax Americana”, es decir, con el dominio planetario de las corporaciones. No existe límite en las ambiciones geopolíticas imperiales.

Fuente: http://www.viva.org.co/cajavirtual/svc0330/articulo18.html 
Edición N° 00330 – Semana 23 al 29 de Noviembre de 2012

[1] David E. Sanger y Eric Schmitt: “Pentagon Says 75,000 Troops Might Be Needed to Seize Syria Chemical Arms”, New York Times, Nov. 15, 2012.
[2]“American Foreign Policy Council”, “United Against Nuclear Iran”, “Foundation for Defense of Democracies”, “Committee on the Present Danger”, “Project for the New American Century”, y muchas otras.
[3] El término fue acuñado por Norman Podhoretz, importante ideólogo neoconservador, y por Eliot Cohen, del “Defense Policy Board”. 
[4]Entrevista de “Fox News” a Woolsey en “ThinkProgress.org”: “Former CIA Director Woolsey: ‘I Think We Ought to Execute Some Air Strikes Against Syria”, 17 de Julio de 2006. http//thinkprogress.org/2006/07/17/Woolsey/

Dolor. La esposa de un camarógrafo de la TV que maneja Hamas, muerto en un bombardeo, en su funeral. /REUTERS

 Nota de prensa: EL CLARIN – GAZA. THE GUARDIAN –   22/11/12

Tras una semana de miedo y muerte, los palestinos viven la tregua como una victoria.

Mohammed al-Khoudry mira la pila de escombros de una casa donde el martes murieron dos niños y su padre. “He tratado de entender a los israelíes, de veras. Trabajé en una granja en Israel. Hablo hebreo. Miro sus noticieros. Todo el tiempo hablan de miedo. De que tienen que correr a sus refugios para esconderse de los cohetes. De que sus hijos no pueden dormir por las sirenas. No es una buena forma de vida para ellos”, dice Khoudry, que se las arregla para vivir cultivando sus propios productos. “Los palestinos no hablamos de miedo, hablamos de muerte.

Nuestros cohetes los asustan; sus cohetes nos matan.

No tenemos refugios antibombas, no tenemos sirenas, no tenemos dónde llevar a nuestros niños y mantenerlos a salvo. Ellos están asustados. Nosotros estamos muriendo”, remarca.

Siguieron muriendo el martes pese a que se estaba negociando un cese el fuego. Las víctimas fueron Suhaib y Mohammed Hejazi, dos niños de tres y cuatro años, y su padre Fuad, alcanzados por un misil israelí que cayó sobre su casa en Beit Lahya mientras dormían. La mamá de los varones, Amna, quedó gravemente herida.

El día avanzaba y llegaban rumores de El Cairo de que tal vez en pocas horas la violencia acabaría, cuando el bombardeo con misiles israelíes sobre los autos en la ciudad de Gaza y los edificios hacia el norte se intensificó.

Ya murieron más de 120 palestinos, civiles en su gran mayoría, incluidos 27 niños, como mínimo. En Israel cinco personas, todas civiles, murieron por los centenares de cohetes arrojados desde Gaza.

Khoudry se sumó a la procesión fúnebre que siguió a los hermanos Hejazi por las calles de Beit Lahiya. Los niños habían sido envueltos en banderas de Hamas.

Pocas horas después del funeral, los proyectiles dieron lugar a un bombardeo diferente: miles de volantes cayeron sobre Beit Lahiya anunciando que lo peor estaba por llegar. Les decían a miles de personas que se alejaran de las zonas norte y este de Gaza más próximas a la frontera israelí. Algunas familias no vacilaron aunque no entendían qué significaban los volantes. ¿Eran para advertir que habría más ataques? ¿O que los tanques estaban en camino?

En cuestión de horas, cientos de pobladores siguieron las instrucciones israelíes de tomar rutas específicas hasta la ciudad de Gaza y refugiarse allí. Otros se dirigieron a las escuelas dirigidas por Naciones Unidas con la esperanza de quedar a salvo de un ataque. Algunos, sin embargo, no se movieron, diciendo que no tenían adónde ir o que correrían el riesgo. Para muchos en Beit Lahiya, la muerte de los hermanos Hejazi no fue sólo una tragedia sino un crimen.

Mientras los israelíes viven con miedo por el carácter aleatorio de los cohetes de Hamas, los pobladores de Gaza están convencidos de que Israel controla absolutamente dónde caen sus misiles. El domingo, Fateh Nasser, habitante de un edificio en la vecina localidad de Jabaliya que albergaba a cinco familias, recibió una llamada telefónica en la que una voz anónima le dijo que tenían cinco minutos para salir del edificio.

A los pocos minutos un misil israelí lo destruyó.

“Si saben a quién llamar, saben a quién están matando”, opinó Mohammed Yunis en su puesto de verduras. “Conocen hasta la última pulgada de Gaza. Tienen mapas desde la ocupación. Tienen cámaras en aviones no tripulados. ¿Cómo puede ser un accidente que maten a nuestros niños?” Los israelíes arrojaron el martes otros volantes advirtiendo a los palestinos que se alejaran de Hamas. No es fácil, aunque esta semana la cúpula y los funcionarios del movimiento islámico, como los agentes de policía, pasaron a la clandestinidad o están en las sombras.

De todos modos, si la intención de Israel es tratar de quebrar la autoridad de Hamas en Gaza, hay pocos indicios de que esté funcionando. Nadie, mucho menos su rival, Fatah, que controla las partes de Cisjordania manejadas por la Autoridad Palestina, está ocupando el espacio.

Son pocos los palestinos que están dispuestos a cuestionar públicamente si la batalla unilateral de la semana pasada valía la pena, sobre todo por solidaridad con el derecho a la resistencia contra Israel.

En las calles, la ansiada tregua es presentada como una victoria.

“Los judíos trajeron sus tanques al borde de Gaza y después pensaron qué pasaría”, dijo Ayman Salameh, luego del funeral de los hermanitos Hejazi. “Muchos palestinos morirían, sí. Pero también muchos israelíes. ¿Piensan que la resistencia se acabará? Tendrán que matar a todos los palestinos. Ya lo saben. Cuando la resistencia está en todas partes, el tamaño de las ametralladoras no importa”.

Fuente: http://www.clarin.com/mundo/vida-Gaza-bombas-lugares-refugiarse_0_815318522.html