COMUNICA

Sur occidente de Colombia, 4 de septiembre de 2012.

El Estado colombiano y las FARC-EP han retomado desde inicios del año 2012 el sendero del dialogo. Públicamente, ha sido reconocido y difundido por las partes el viraje hacia la solución política del conflicto social y armado, reconociendo el clamor de millares de colombianos y la necesaria participación de la sociedad civil como característica de un proceso completamente incluyente que pretende superar el conflicto armado y que sin lugar a dudas, se convierte en un paso importante en la búsqueda de la paz con justicia social.

La solución política al conflicto social armado, se constituye en un hecho político esperanzador que recoge el sentir de demócratas en Colombia y en el mundo. Aprender de los errores del pasado para no repetirlos y retomar los aciertos, llegar a la mesa de diálogo con la convicción de que la solución no es la guerra sino el dialogo, teniendo presente, que si se pretende construir una sociedad colombiana en paz, son condiciones necesarias las transformaciones estructurales en el modelo económico, social y político. Estos son elementos transversales del proceso que se avecina y es la gran responsabilidad y el reto que asume el Estado colombiano, la insurgencia armada y sobre todo el pueblo colombiano.

En el Departamento del cauca la expresión armada del conflicto social colombiano en este año se ha recrudecido y una muestra palpable de ello es lo padecido por los pobladores de la región parte de lo cual hemos logrado sistematizar en nuestro informe especial Impacto del conflicto social y armado en el Departamento del Cauca 2012: Aportes a la visibilización de violaciones al DIDH e infracciones al DIH., en donde nos referimos a hechos ocurridos en el Departamento del Cauca en lo que va corrido del año 2012, dando cuenta de lo cruento de esta guerra en términos de violaciones al Derecho Internacional de lo Derechos Humanos y de infracciones al Derecho Internacional Humanitario.

Lo anterior es una muestra del real impacto del conflicto en el Departamento del Cauca y es un insumo más para valorar esta decisión como necesaria y adecuada lo cual nos impone tener que exigir nuestra participación como organizaciones sociales. Con esperanza sensatez y altura histórica debemos asumir el reto de un proceso serio y responsable que de ninguna manera puede llegar a caer en materializar la celebre sentencia según la cual en tiempos de guerra el fuerte domina al débil y en tiempos de paz el rico domina al pobre. La paz con justicia social es un imperativo categórico.

En nuestra calidad de comisión de Derechos Humanos del Proceso de unidad Popular del Suroccidente Colombiano, PUPSOC, dedicados a promover y articular la participación organizada de la sociedad civil a nivel local, regional y nacional para el ejercicio y defensa de los derechos humanos y la paz; instamos a todas las expresiones organizativas de los diferentes sectores sociales a que exijamos nuestra participación en este proceso de paz el cual no podemos permitir que se convierta en un intento fallido.  

Otra Colombia es posible 

COMISIÓN DE DERECHOS HUMANOS DEL MOVIMIENTO POLÍTICO Y SOCIAL MARCHA PATRIÓTICA