“Si el Macizo vive,

vivimos todos,

Con Fe y Esperanza

 construimos territorio,

por el respeto a la vida,

no a la gran minería”

Por: Fco. Javier Cuadros / Junta Patriótica Nacional 

El Preámbulo: de Popayán, la ciudad blanca,

al biodiverso macizo colombiano (La Vega, Vereda Santa Rita)

Muy temprano tomamos camino hacia el municipio de La Vega, destino: la vereda de Albania. Allí esperábamos que llegaran campesinos y  uno que otro gobernador indígena. El tema de la cita: apoyar el proceso de apropiación colectiva del territorio bajo la figura jurídica de la Zona de Reserva Campesina (ZRC). Los campesinos de la zona ven en esta figura una mínima seguridad jurídica,  la oportunidad de defenderse de la gran minería que los esta amenazando, además de la posibilidad de avanzar en la lucha por el reconocimiento del campesinado como sujeto político.

De camino a la reunión pasamos por Timbio, Rosas y por fin llegamos a la Albania. En la parte alta de la montaña, una capilla con un Sagrado Corazón, a un costado la cancha cubierta que pertenece a la escuela de la vereda y, a manera de bienvenida, una pancarta: “Si el Macizo vive, vivimos todos, Con Fe y Esperanza construimos territorio, por el respeto a la vida, no a la gran minería”. La ultima vez que vine a este lugar un campesino me contó: “la minería no respeta ni siquiera el cerro donde esta el sagrado corazón, allí hay una concesión minera”,  paradojas de nuestro país, se profesa la fe católica, sin embargo,  la minería esta por encima mismo de sus símbolos.

En la reunión se mezclaron rostros de mujeres y hombres, campesinos e indígenas con una única diferencia: los indígenas cargan bastón de mando. Unos y otros son el mismo pueblo que vive en el campo, con una historia de profunda relación intercultural. Un mismo pueblo forjado también por afrocolombianos y comunidades negras  asentadas en las partes bajas que colindan con el Valle del Patía. En esta ocasión la reunión era con habitantes de las zonas altas.

Pequeños rasgos del Macizo colombiano:

El núcleo del Macizo colombiano en el Cauca lo comprenden Sucre, San Sebastián, Almager, La Vega, La Sierra, Rosas, Sotara y Bolivar. La historia de esta región es bien larga, su riqueza natural es inmensa, así como la historia de sus conflictos. Es una región donde predomina fundamentalmente la economía campesina, en la que por muchos años han prevalecido cultivos de café y caña entre otros. Esta región en la década de los 90 protagonizó masivas movilizaciones, las mas recordadas son las del 1999, en las que campesinos y organizaciones de todo el departamento se unieron en el denominado “Paro del Sur Occidente”, logrando parar por 19 días el Departamento y firmar actas de negociación con el Gobierno, quien incumplió la mayoría de compromisos.

También en el Macizo  esta la expresión armada de nuestro conflicto, con presencia de las guerrillas, fuerzas militaresy por temporadas los paramilitares.Al bajar de la Vereda de Santa Rita hacia el Patía se pasa por la vereda los Uvos, allí 17 cruces blancas recuerdan la Masacre de los Uvos que cometieron paramilitares y ejercito el 7 de abril de 1991, por lo que condeno la Corte Interamericana de Derechos Humanos al Estado colombiano.

 La minería está en contradicción con el agua y los pueblos del macizo:

Muchas ideas se intercambiaron sobre la temática que convoco la reunión en este rincón del macizo colombiano; una que me llamo enormemente la atención fue la del agua, pues el Macizo es reconocido como la estrella  fluvial de Colombia, allí nacen los Ríos Magdalena, Caquetá, Patía y Cauca, también el río Putumayo,  en el nudo de los pasto, mas hacia el sur. Aquí sucede otra paradoja: a pesar de ser una región  rica en agua, se quieren implementar, con la complicidad del Consejo Municipal de la Vega y en contravía a la decisión de la comunidad, contadores para iniciar el cobro del bien común,  ante esto afirma un campesino: “ellos verán que hacen, el agua es nuestra y encontraran resistencia, en mi casa no pondrán contador.”

Luego de tocar por cerca de dos horas este tema entramos en materia: la apropiación colectiva del territorio bajo la figura jurídica de la Zonas de Reserva Campesina (ZRC). Los participantes ven en esta figura una oportunidad para proteger su territorio, ya que la ley hoy los tiene en pleno abandono, el campesino no existe como población a atender por parte de la política gubernamental, por el contrario, todo el andamiaje institucional va en dirección de desaparecerlo, no es gratis la sistemática política de desplazamiento y empobrecimiento de la población rural. Si no se puede venir directamente a constatar la realidad basta con echarle un vistazo a las cifras de pobreza en Colombia, que señalan que en el campo están los mas pobres entre los pobres.

La principal amenaza, en este momento, que tiene el Macizo es la locomotora minera, ya las organizaciones tienen claro las pretensiones de la gran minería; mostrando el Catastro Minero Nacional indican con propiedad que su territorio esta siendo copado. El porcentaje del territorio comprometido para la minería es: Sucre y San Sebastián  40%, Almaguer comprometido el 90 % de su territorio, La Vega el 80 %, La sierra el 90, Rosas 90, Sotara el 60% y Bolívar 90%.

La apropiación colectiva del territorial como solución:

Uno de los mega proyectos mineros que amenaza al campesinado en el Macizo es el llamado Dominical, que abarca cerca de 24.327 mil hectáreas, ubicadas en el área campesina del municipio de la Vega y un pedazo de Sucre. Hay 74 concesiones y títulos mineros. Es fuerte la amenaza: una zona donde la economía campesina es predominante, la gran minería definitivamente cambia la vocación de la tierra, al hacer esto acaba con la economía y cultura campesina. Ante esto el campesinado, con la fuerza legitima de apropiación colectiva del territorio viene respondiendo, ya han logrado expulsar momentáneamente unos mineros que venían del Urabá, quienes antes de irse advirtieron: “vendrán los duros y no habrá nada que hacer”, esa frase parece relacionarse con las 19 empresas que están detrás de la explotación en el Macizo, entre esas: la Anglo Gold Ashanti, la Continental Gold, Guatavita Gold, Anglo american y Carboandes.

En La Vega encontramos el Proceso Campesino y Popular de la Vega, donde coordinan distintas organizaciones. Es un proceso de más de 20 años que hunde sus raíces en las juntas de acción comunal organizadas en ASOCOMUNAL la Vega. Con el pasar del tiempo se han construido y fortalecido organizaciones campesinas, ambientalistas, de producción agroecológica, estudiantes y de la Normal Superior y profesores de escuelas. Cuentan con el respaldo y coordinación a nivel regional con el Proceso de Unidad Popular del Sur Occidente Colombiano PUPSOC.

Si no fuera por su organización y voluntad de lucha serian  vulnerables ante la maquinaria de la gran minería que amenaza el territorio del macizo. Pero los motiva también poder seguir por el camino de empoderamiento popular del territorio, de buscar formas de buen gobierno, como ellos llaman, en la planeación colectiva de la producción y la vida. La planeación colectiva de la producción y la vida de los pueblos en el macizo se contraponen a la planeación de explotación extractivita minera, que desconociendo y  arrasando, quiere ejecutar sus pretensiones.

Esta planeación se puede proteger bajo la figura jurídica de Zonas de Reserva Campesina (ZRC). Se construye de manera colectiva el significado y propósito que desde la experiencia local y de base se le da a la ZRC. En esa perspectiva firmaron de manera masiva presidentes de juntas de acción comunal, Organizaciones y campesinos la solicitud al INCODER para iniciar proceso de Reconocimiento de la ZRC del Macizo colombiano. Hay que esperar la respuesta del INCODER, pero se presume que sea negativa, la locomotora minera es mas importante para el Gobierno, ya sabemos que es una falacia el eslogan de presidencia: “prosperidad es para todos”.

 Mantener la iniciativa, articularse con la región y la nación el sustento de la victoria:

A pesar de las dificultades los vegeños no son flor de un día, ellos mantienen la organización y avanzan en su cualificación y crecimiento. Para el mes de noviembre ya tienen su próxima iniciativa: el Encuentro de Pueblos y Semillas, encuentro que se realiza cada dos años.  Tuve la oportunidad de escuchar una reunión del equipo coordinador, que se hizo desde las 8 pm hasta la 1 am. Allí quedo clara  la iniciativa, el encuentro se hara el segundo fin de semana de noviembre y esperan  una asistencia de 700 personas. Estos encuentros sirvieron en un primer momento como defensa ante la amenaza paramilitar y se han convertido en el escenario para mandatar la acción, como diría uno de ellos: “de estos encuentros populares y de semillas sacamos las leyes que a nosotros nos rigen, estas son las leyes legitimas, por que las del gobierno podrán ser legales pero no son legitimas para nosotros.”

Son consientes que no es suficiente con el trabajo local, por el contrario son vehementes a la hora de plantear la necesidad de estar articulados con otros procesos de resistencia en el sur Occidente y Colombia, de hecho así lo vienen haciendo. A nivel nacional desde un inicio han estado articulados con el Movimiento Político y Social Marcha Patriótica. Resistencias como las de La Vega son las que confluyen, abonan y se cosechan en la Marcha de la esperanza.

Fuente:http://www.marchapatriotica.org/index.php?option=com_content&view=article&id=586:macizo-colombiano-cronica-de-una-resistencia-en-marcha&catid=37:en-la-marcha&Itemid=94