Autor: El Salmon

Octubre 6 de 2.011

La Universidad está en crisis y sólo su condición real de saberse pensar le permitirá diseñar una salida. El mundo entero vive en convulsión porque las viejas formas de gobierno están en entre dicho. La democracia, si no es de todos no sirve, sino representa la voluntad de las mayorías, es argucia. Hoy la Universidad del Tolima es el reflejo de una Ley 30 que llevó a la universidad pública a desdibujar su razón de ser, y ahora se enfrenta a un nuevo coletazo del capitalismo. Los que tienen esta Universidad al borde del colapso son los que sumisamente han acatado todas las disposiciones de un gobierno central, a quien no le interesa el desarrollo de una región y un país para las mayorías. Ellos son cómplices.

La Constituyente Universitaria es una salida, la más inteligente, la más osada, la más participativa, la que puede permitir el cambió real de nuestra Universidad. La Constituyente es legítima porque tiene base en la Autonomía Universitaria y despliega su fuerza para devolverles el poder a las mayorías, para concertar mediante el diálogo, el debate y la argumentación, la idea de la Universidad que queremos; muy distinta a la impuesta, a la pre-diseñada y aceptada sin discusión. La Constituyente permite darle forma al sueño de la Nueva Universidad.

Sus actores somos todos, no unos pocos, no los de siempre, no las burdas representaciones democráticas de un gobierno universitario desdibujado y sin compromiso. Su proceder es la democracia profunda, la participación y el respecto a la diferencia.

Apostarle a la Constituyente Universitaria es asumir el reto histórico de frenar el acabose de la Universidad Pública, es hacerle frente a las reformas que le quieren imponer una agenda, es asumir el derecho de la defensa de la Educación Pública Superior; pero es también tomar las riendas de la Universidad del Tolima sumida en el desgobierno, la corrupción, la persecución, el silencio del rector y su séquito de seguidores incondicionales, las políticas de privatización que se pasean por nuestras aulas, la desatención a la calidad académica y el caos administrativo; pero sobre todo, apostarle a la Constituyente, es darle cuerpo a las exigencias de un movimiento estudiantil que ha demostrado tener el arrojo de enfrentar grandes retos.

Quienes quieren deslegitimar la Constituyente Universitaria son aquellos que no desean perder el poder o sus migajas, son los que inventan historias sobre un complot con la gobernación, cuando en realidad la Constituyente parte por desconocer el Consejo Superior presidido por el gobernador neo-uribista-santista y le devuelve el poder a la comunidad universitaria, e invoca a un periodo de transición pre-constituyente que puede ser asumido por una junta ampliada o por una personalidad nacional, en los dos casos, ambos sujetos a las decisiones de las mayorías.

El tiempo es ahora, el reto ya. O somos capaces de enviarle un mensaje al país y al mundo que sí es posible otra universidad, o dejamos que los de siempre continúen en su letargo de años, destruyendo nuestro presente, y el futuro de miles. Porque somos los jóvenes los dispuestos a defender la Universidad, la Constituyente Universitaria es nuestra opción, AHORA Y YA.

UT, IBAGUÉ, MES DE LAS TRANSFORMACIONES

Tomado de: http://elsalmonurbano.blogspot.com/2011/09/la-constituyente-universitaria-el.html?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+Elsalmon-Revista+%28ELSALMON+-+Revista+Cultural%29