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Archivo: Mesa Amplia Nacional Estudiantil

Por: Mesa Amplia Nacional Estudiantil

Primero Túnez, después fue Egipto, y más tarde en gran parte del norte de África y el medio oriente, luego en España, Irlanda, Grecia e Israel; cientos de miles de estudiantes, desempleados, trabajadores y ciudadanos del común colman plazas y parques, contra un orden económico internacional inicuo y que se encuentra en fase de declive. En América Latina los estudiantes de Puerto Rico, Colombia y otros países se movilizan bajo el norte de la lucha social en Chile que ya completa más de 3 meses de tomas y marchas estudiantiles, cuyo más reciente acto fue el paro obrero-estudiantil de 48 horas. Se trata de sucesos llevados a cabo en todo del mundo que no pueden ser presentados como aislados. Aunque variadas son sus manifestaciones, definitivamente tienen causas comunes. No son coincidencia si no que obedecen a las más genuinas respuestas de un mundo que no aguanta más, y que clama por auténticos estadios de bienestar y progreso, y en la que Colombia por supuesto no es la excepción.

Teniendo como antesala el convulsionado entorno internacional, más de mil estudiantes pertenecientes a diferentes procesos organizativos de las 32 universidades públicas y del SENA, y más de la mitad de las 48 universidades privadas del país, desde la Guajira hasta Nariño, pasando por Antioquia y los llanos orientales, se hicieron sentir en la Universidad Distrital, para la realización de la primera Mesa Amplia Nacional Estudiantil. De igual manera se hizo manifiesto el sentir unitario, el respaldo y la solidaridad con los estudiantes de secundaria, con los profesores y trabajadores. Nadie a quien le duela la educación quería perderse esta cita con la historia, allí participaron importantes delegaciones que consideran que la defensa de la educación como derecho es un imperativo social y una condición indispensable para el desarrollo nacional.

Bajo esta atmósfera sesionó la MANE, la más grande apuesta del movimiento estudiantil colombiano en décadas, y solo con un contexto de esta naturaleza puede entenderse la magnitud de los avances alcanzados en estas jornadas. En la mesa programática la consecución de un ’Programa mínimo’ del estudiantado, se convierte en el principal avance. El Programa Mínimo consta de 6 ejes donde se plasman las demandas y propuestas necesarias para el avance de la educación superior en Colombia: Financiación del Derecho a la Educación, la Autonomía y la Democracia Universitarias, la Calidad Académica, el Bienestar Universitario, las libertades democráticas y la relación Universidad y sociedad. Este programa se erigió con los siguientes objetivos, los cuales a su vez, rigen el conjunto de la agenda de movilización: i) rechazo integral y hundimiento a la propuesta de Nueva Ley de Educación Superior; ii) construcción de una propuesta alternativa de universidad; iii) el fortalecimiento del movimiento estudiantil y iv) el desarrollo de un Paro Nacional Universitario.

En la mesa organizativa la apuesta radicó en fortalecer las Mesas Amplias ya existentes en cada Universidad y región, así como en avanzar en su construcción donde aún no existan, bien sea en el ámbito local, regional o por universidad. Además se definió, que allí en donde existan otras formas de organización, y el debate interno concluya que tales referentes deben permanecer, sin dar el paso hacia las Mesas Amplias, se acogerán los propósitos y criterios de amplitud de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil. Finalmente, la discusión de organización concluyó con la definición de fortalecer o crear espacios de interlocución Multiestamentaria en cada Universidad y región, así como con el conjunto del movimiento social y popular.

De igual manera se integrará un Comité Operativo de la MANE, conformado por dos miembros de cada proceso local, regional o nacional el cual será encargado de coordinar las actividades y jornadas de movilización y cuya primera reunión se llevara a cabo en Palmira, el 10 de septiembre, a propósito de los 40 años del “Programa Mínimo de Palmira”. Las tareas que este Comité habrá de definir son: i) la preparación del Paro Nacional Universitario; ii) la conformación de las comisiones de comunicaciones y publicidad y la de Derechos Humanos; iii) la preparación y el desarrollo de la consulta del 6 de octubre; iv) el carácter del Escenario Nacional Programático; y v) los criterios para la definición de las vocerías nacionales.

En la mesa de movilización, se aprobó un nutrido cronograma de jornadas nacionales de protesta cívica, y el llamamiento a un Paro Nacional Universitario como respuestas del movimiento estudiantil a la Nueva Ley de Educación Superior. Es preciso señalar que la construcción del “Programa Mínimo” fue aprobada por consenso ya que se aprecia que los problemas que suscita esta iniciativa son tanto de procedencia como de contenido y a su vez son insalvables.

La ausencia de financiación adecuada de la universidad pública, los créditos usurarios y las matriculas impagables, la negación de la Autonomía y la Democracia Universitarias, el desmonte de los sistemas de Bienestar Universitario, la militarización de los campus, como los que se viven en la UIS o en la de Antioquia, así como la violación a las libertades democráticas y el irrespeto a los Derechos Humanos, la toma del sistema educativo nacional por las multinacionales y universidades corporativas; siguen siendo los problemas estructurales de la educación superior en Colombia y para los cuales la mentada ley antes que resolverlos los agrava.

De tal manera que la agenda de movilización trazada por la MANE se llevará a cabo así: el 7 de Septiembre la gran jornada nacional por la educación junto a los estudiantes de secundaria, FECODE, los profesores universitarios, las madres y los padres de familia, y saldremos a las calles a rechazar la Nueva Ley de Educación Superior y a exigir la educación como Derecho. El 6 de Octubre realizaremos la Consulta Nacional Universitaria, iniciativa que busca un masivo pronunciamiento de la comunidad universitaria en contra de las pretensiones oficiales. El 12 de Octubre iniciaremos un cese de actividades académicas de 48 horas e inundaremos las calles con el conjunto del movimiento social y popular.

También se ratificó la convocatoria del Escenario Nacional Programático, que contará con la participación de los demás sectores sociales y políticos, adicionales a los que conforman la comunidad universitaria. La tarea es preparar el Paro Nacional Universitario, nuestro compromiso es con la construcción de una propuesta de educación alternativa, inspirada en el Programa Mínimo y la transformación de las bases de la actual política de educación superior. Como se evidencia, las conclusiones adoptadas son trascendentales para el desarrollo del movimiento estudiantil y social del país. No en vano, Santos, luego de tan solo 2 días de concluida la primera Mesa Amplia, anunció que retirará del proyecto de ley lo concerniente al ánimo de lucro. Alegó que “no es el momento oportuno” y que dicha propuesta no reunía el consenso tanto en la Unidad Nacional como en la comunidad universitaria. En su alocución omitió señalar que el artículo que dice sustituir ya se encuentra contenido en el Capítulo XI relativo al Comercio de Servicios Transfronterizos del Tratado de Libre Comercio suscrito con los Estados Unidos, y que Colombia pese a haber incorporado un anexo que le permite mantener o adoptar medidas que protejan éste sector, más bien ha dado muestras de querer incluirlo de manera integral como una mercancía más en el acuerdo que el Congreso de ese país se encuentra próximo a ratificar. Así que el retiro de este aspecto no es una concesión del gobierno como pretenden hacer creer a la comunidad universitaria y a la sociedad civil, sino una más de sus continuas formas para distraer el debate y contrarrestar las fuertes manifestaciones sociales y de opinión que se han realizado en contra de esa intención, así como las que están por desarrollarse. Además, dicho anuncio pretende disfrazar la profunda crisis que sufre el sistema de educación superior en Colombia, cuya salida tan sólo será posible en tanto que persista el norte programático y de acción que el estudiantado en su autonomía ha definido en la presente Mesa Amplia Nacional Estudiantil.

Fuente: Varios Colectivos y organizaciones

Por: Alexander Escobar (*)

alexanderinquieto@gmail.com

Nunca fui a la guerra, ni falta que me hace,

Porque de niño siempre pregunté cómo ir a la guerra

Y una enfermera bella como un albatros,

Una enfermera que corría por largos pasillos

Gritó como graznido de ave sin mirarme:

Ya estás en ella, muchacho, ya estás en ella.

Juan Manuel Roca

Diego Felipe fue asesinado por la espalda. La policía no soportó el olor a pintura de sus manos, y le disparó. Jamás lo ha soportado: está entrenada para no hacerlo. Deben mantener las paredes blancas, del mismo modo que mentes en blanco facilitan políticas de iniquidad. En Colombia esto se aplica con rigor asesino. Iniquidad y crímenes como el del joven grafitero de 16 años, Diego Felipe Becerra, no son hechos aislados que comprometen solo al policía que lo asesinó.

En un gobierno represivo, el blanco mortuorio de las paredes se sostiene al igual que se sostiene el statu quo. Con su blancura, el estado repercute en la mentalidad de la sociedad con resultados deplorables: una multitud que celebra el silencio instaurado en las paredes, una especie de pulcritud burguesa que calla ante la iniquidad. Es como un decreto inquisitorial donde hacer lo contrario significa quedar marcado, enjuiciado en cualquier calle con la mirada, y asesinado por quienes defienden el orden gubernamental.

El terrorismo de Estado también se compone de los demonios que a diario engendra, en la forma como se instala en los territorios de la mente. Odio y muerte se unen para ello. Las voces del “Alto Gobierno” se encargan de recrearlo y prepararlo. Nada es improvisado. Vociferar en contra de activistas y líderes sociales, y defensores de derechos humanos, es una política pensada e instituida desde Palacio. Su estrategia es la del odio, lograr que la sociedad deteste a quienes protestan contra la injusticia. Y también hay terror. Padres y madres que por miedo, o estupidez, obligan a sus hijos a guardar silencio frente un gobierno criminal (hijos que tendrán hijos para replicar la misma insensatez). Es una sociedad endemoniada por el veneno que expele el Estado y contamina la psique de sus súbditos, y de la cual beben los ejércitos y cuerpos policivos. Es un gobierno donde el asesinato de un joven grafitero se transforma en Ley, así no esté decretada, al igual que el paramilitarismo es estatal, así no se reconozca.

Por eso sabemos que el asesinato de Diego Felipe Becerra no solo contó con un autor material (el policía), también contó con un autor intelectual: la política represiva del estado colombiano. Y no les basta con ello. Bogotá, ciudad presencial del crimen, es la misma que expide permisos para grafitear. Y no es la única, en otros municipios del país sucede lo mismo. Hasta es normal que centros educativos destinen paredes para “la libre expresión”. El engaño es tan sutil que fácil sería quedar inmerso en su seducción. ¡Temerle a las buenas intenciones! Porque aquello que en apariencia reconoce el arte urbano y sus protagonistas, en el fondo encierra una política de control social que acaba con la belleza conspirativa del grafiti. Expresémoslo mejor. Imaginemos a los grafiteros exigiendo justicia a su manera. Veámoslos ahora solicitando permiso para pintar la Fiscalía General de la Nación. Y despertemos.  Porque la frase “no hay que darle la espalda a la policía”, jamás será admitida.

Llegó el momento de agitar los aerosoles en una fiesta perpetua, en rebeldía, sin condiciones ni mediadores. Ha llegado la hora de tachar la fachada de este gobierno, y con frases y colores desmantelar todo lo sucio que esconde el blanco de esta sociedad. Ya son muchos los muertos, y muchos los dolientes, y serán más si la dignidad no se decide a estallar como el aerosol que está expuesto al fuego de una hoguera.

Desde las calles del suroccidente colombiano

7 de septiembre de 2011

(*) Director del cine-Foro La Maleta de Caligari, integrante de la REMAP y de la Casa Escénica y Cultural “El Teatro Vive”.